Con 260 años la Plaza de Acho ostenta el título de Monumento Histórico Nacional y es la tercera en antigüedad en el mundo, después de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla (1761) y del Coso de la Misericordia de Zaragoza (1764).
Su recuperación integral significará la conservación del patrimonio cultural, la dotación de atractivos turísticos para la población local y para los visitantes, así como el desarrollo de nuevas actividades, el mejoramiento del espacio urbano y de su entorno.
Resulta especialmente importante el año 2016, en el que la Plaza de Acho cumplió sus 250 años.
Desde la primera vez que abrió sus puertas para realizar la primera corrida de toros, en donde contó con la presencia del virrey Manuel de Amat y Juniet, quien estableció que las ganancias obtenidas se destinen a obras benéficas a favor de hospicios y hospitales, mandato que se cumple en la actualidad.
Es primordial recuperar los predios colindantes que conforman el barrio taurino. El distrito del Rímac, uno de los más pobres y descuidados de la capital. El deterioro de las viviendas junto con la inseguridad de la zona hacen imposible promoverla como destino turístico. El punto más crítico es el jirón Hualgayoc, donde se encuentra una de las puertas de ingreso a la plaza (sombra). Este jirón se extiende por dos cuadras y concluye en el Paseo de Aguas, a corta distancia de la Alameda de los Descalzos. Su recuperación contribuirá a formar un anillo turístico dentro del Rímac, que hoy no existe, a un nivel que genere un flujo elevado de turistas.
Se deben expropiar algunos predios colindantes en los jirones Hualgayoc y Cajamarca para obtener las áreas que se necesitan para el proyecto, y así brindar mayor comodidad a los visitantes. Un avance ha sido la Ley N° 29650, que autoriza expropiar un predio de 1,300 m2, donde se ubica el Mirador de Ingunza, que pasaría a formar parte de la Plaza de Acho.
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